QUE INVESTIGUEN LA DISCREPANCIA FISCAL DE LA DIRECTORA DEL COBACH Y SUS COMPINCHES

por Moy Montes

Leticia Hernández Reyes, la Directora del COBACH en Chiapas, está construyendo un emporio económico lucrando con la educación, para lo cual utiliza a funcionarios de la misma dependencia, quienes, en total complicidad, se suman a su causa personal.

En ese sentido y como botón de muestra, recientemente premió con una jefatura de materia a uno de sus títeres, encargado de orquestar traiciones, de nombre Edgar.

Increíblemente, Edgar Martínez Solórzano, orientador escolar del plantel 33 Poliforum, turno matutino, de la noche a la mañana fue ascendido y llevado a oficinas centrales de la dirección general con la súper categoría de jefatura de materia.

Casi le triplican su salario al señor, por lo que cabe hacer la pregunta del millón ¿Qué factura le está pagando la titular del COBACH?

Muchos trabajadores cuentan con la vocación, el perfil necesario y desde ya hace más de 25 años llevan solicitando un cambio de plaza, pero simplemente no llega; los argumentos son siempre en el sentido que no hay recurso económico y tampoco existen nuevas plazas.

Esto no es más que un acto de corrupción, de deshonestidad o de compraventa de voluntades de la señora Hernández Reyes, en complicidad con la directora académica, Ana María Ruiz Flores e Ismael Palacios, quienes hacen el trabajo sucio de la directora general.

Por eso acá se le pide al gobierno del estado y, en especial, a la Secretaría de la Honestidad, que haga una revisión de este caso que, a todas luces, se trató de un ascenso a cambio de favores políticos y oscuras complicidades.

En el negro historial de Edgar Martínez Solórzano se encuentra una denuncia de hostigamiento sexual en el plantel 35, de donde lo corrieron por denuncias de alumnas de ese plantel, un poco antes de llegar al plantel 33 Polifórum.

Tanto a la Directora General como a estos tres subordinados suyos les deberían hacer una investigación para conocer el origen de su sorprendente enriquecimiento, por lo menos podría probársele el delito de discrepancia fiscal y paguen un poco de impuesto sobre la renta de lo mucho que están lucrando con la educación, aunque ese sería el menor de sus delitos.

De todo esto y más seguiremos abundando en los próximos días.

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