Suman dos fallecidos por agresiones en Chenalhó

Movimiento Pedrano informó que en el lugar también murió un hombre de 54 años y que 80% de los habitantes del ejido Puebla dejaron sus casas por temor a perder la vida

Son dos los indígenas que perdieron la vida, como consecuencia de que la alcaldesa de Chenalhó, Rosa Pérez Pérez (PVEM), pidió licencia definitiva el jueves, confirmó el Movimiento Pedrano Chenalhó (MPC).

Inicialmente se informó que cuando los seguidores del síndico Miguel Sántiz Álvarez — quien fue nombrado alcalde sustituto— retornaban a sus comunidades, un grupo de ellos “fue emboscado” por partidarios de Pérez Pérez, en el ejido Puebla, donde una niña resultó con una herida de bala en la cabeza y perdió la vida horas después en un hospital de Tuxtla

Gutiérrez. Ayer, el MPC explicó que en el lugar de los hechos también falleció un hombre de 54 años.
“En el ejido Puebla fueron atacados con armas de fuego, palos, piedras y machetes, en una emboscada orquestada por simpatizantes a la ex presidenta municipal”.
Como consecuencia de la violencia —detalla el documento—, unas 80 familias (aproximadamente 500 personas), es decir, el 80% de los habitantes del ejido Puebla, dejaron sus hogares, pues temen por su vida. Temporalmente se refugiaron en la cabecera municipal, pero “requieren de manera urgente granos, ropa, agua y otros alimentos para sobrevivir”, explicó el MPC.
En el escrito negó que atrás del movimiento que exigía la salida de Rosa Pérez Pérez esté el Partido Revolucionario Institucional (PRI), “esta versión tiene la intención de descalificar el triunfo de nuestro movimiento”, señala.
Los indígenas exigieron durante más de tres meses la salida de la alcaldesa, pero fue el pasado jueves cuando los habitantes de Chenalhó lo consiguieron, presionando al Congreso local con la retención de los diputados Eduardo Ramírez Aguilar y Carlos Penagos Vargas.
El MPC indica que los presuntos responsables de la muerte de la niña de 12 años y del hombre de 54 han sido identificados, pero se desconoce su paradero, pues huyeron tras emboscar a los seguidores de Miguel Sántiz Álvarez.
La organización civil Las Abejas ha denunciado en los últimos años que las armas que se usaron en la matanza de Acteal, del 22 de diciembre de 1997, continúan en manos de habitantes de Chenalhó.

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