¿Quien se ha robado mi derecho?

Por Jesús Cortes Hernández (Sindicalista del STUNAM).

Regeneración, 11 Octubre 2016.- Desde hace algunos años (tres para ser precisos) el Gobierno Federal ha hecho gala de un concepto llamado “Paz Laboral”, que pretende describir un periodo de tres años en el cual no ha habido huelga alguna a nivel nacional y que, desde que Enrique Peña Nieto tomó la presidencia en el 2012 hasta enero del 2016, la Junta de Conciliación y Arbitraje, así como la Secretaria del Trabajo y Prevision Social no han querido reconocer los casos de huelga surgidos al rededor de varios gremios.

Esta “Paz Laboral” es atractiva a los sectores empresariales, nacionales e internacionales que ven con buenos ojos las políticas del PRI y aliados, manteniendo así, en un estado perpetuo laexplotacióan. A través de la reforma laboral del 2012, así como de sus modificaciones (la última realizada el cinco de octubre del presente año) se ha hecho más difícil poder llevar a cabo el derecho a la huelga, es más, la última modificacion pretende elevar a rango constitucional que los sindicatos tengan que comprobar la representación de todos los trabajadores; a pesar de que lo anterior ya existe en la Ley Federal Trabajo, plasmarlo en la Constitución equivale a poner candado a un derecho fundamental, el derecho a la huelga.

La huelga es un instrumento que los trabajadores tienen para presionar, detener o modificar la producción, con el fin de obtener más y mejores condiciones de trabajo, por lo tanto, la huelga no puede ser tomada como un acción a la deriva sujeta a la voluntad de unos cuantos. He aquí la importancia de tener asegurada la posibilidad y la vía legal para llevarla a cabo, cosa que por la acción vil de autidades y patrones, asi como por ingenuidad o complicidad de lideres sindicales, poco a poco se a visto mermada.

Perder el derecho a la huelga es un retroceso histórico que las viejas dirigencias no vislumbran a su totalidad, muchas veces por qué viene de antiguas movilización donde las huelgas eran reprimidas y muchas veces derrotadas, sin embargo, olvidan que al que baja la cabeza se le golpea dos veces y eso es una realidad. Hay miedo general al concepto llamado “huelga”, pero el miedo no viene de la patronal, sino y muy preocupante, de las bases sindicales. Nadie quiere irse a una huelga, los medios de comunicación han satanizado esta práctica, véase al magisterio o al SME, pero es importante saber qué sino defendemos nuestros derechos después será muy tarde, ya que esto llamado “Paz Laboral” no es otra cosa que “miedo laboral”, miedo a no tener dinero y que las deudas y necesidades nos aprieten, miedo a perder todo y quedar indefenso, miedo a que el patrón nos quite lo poco que nos da.

Este “miedo laboral” es en realidad la mayor razón por la cual debemos recupera el “derecho a la huelga”, ya que tener miedo a la realidad es sinónimo de que las cosas no están bien y que es inminente que debemos modificar la realidad, es ahí donde las dirigencias sindicales deben reconsiderar la estrategia y admitir que la táctica tradicional es obsoleta.

Esta situación es reflejo de dos situaciones: salarios bajos y poca información. México es el único país donde el salario fijado por el gobierno (el salario mínimo) está bajo la línea de pobreza, lo que implica una violacion al artículo 123 de la constitución, esto condena al trabajador a una vida de precariedad y necesidad, condiciones suficientes para exigir mediante la movilizacion, sin embargo, los gremios sindicales y asociaciones poco hacen para informar sobre los alcances que se pueden tener.

La mayoría de las organizaciones no politizan a sus bases, por lo que tienden a desarrollarse creyendo que la huelga en vez de ayudar, perjudica.

Los aumentos salariales en México están en  un promedio de 3.5% al 4.5 )% que no equivale a más del costo de un boleto del metro, pero la mayoria de los trabajadores tiene miedo a pedir más. La huelga es vista con temor, pues tal vez la realidad aún no es tan brutal o tal vez ya nos acostumbramos, pero, quizá ya sea hora de cambiar y exigir más.

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