Ningún cabo suelto

Por Alejandro Mondragón

Nada se le escapó a Rafael Moreno Valle antes de dejar el cargo de gobernador de Puebla.

Sus intereses se desparraman en posiciones clave de poder para preparar la elección que le importa ahora: 2018, para seguir mandando en Puebla con su esposa, Martha Érika Alonso.

La inminente designación de Cabalán Macari como alcalde de la ciudad modelo AUDI por 7 años, con posibilidad de reelegirse otros 7, confirma que en esa zona hay mucho dinero, más de lo que nos imaginamos. Despoja a municipios de su patrimonio y pisotea el artículo 115 constitucional.

Antes, le quitó Compromiso por Puebla a su operador político, el diputado federal del PAN, Eukid Castañón, para dárselo a su amigo de piquete de ombligo Ángel Trauwitz.

Este personaje que resultó uno de los peores candidatos a la diputación federal del PAN en 2015, inició el sexenio sin cash para pagar los abarrotes de Bodegas del Molino, pero ahora es un próspero empresario inmobiliario. Ya le daré detalles.

En su oficina del edificio Nextel en la Ciudad de México le pidió a Antonio Gali que sumara a Javier Lozano como su jefe de la Oficina y Vocero de su gobierno de Puebla.

Moreno Valle tiene la maquinaria aceitada para financiar su proyecto presidencial o que le permita llevar a su esposa a la gubernatura. La caja chica alcanza para un año con 8 meses.

El GóberBala sacó el compromiso de Gali de respaldarlo en su aventura 2018 a donde llegue y como llegue, lo que podría ser un partido ajeno al PAN.

Su hombre clave del dinero, Eduardo Tovilla, el subsecretario de Egresos de Finanzas, repite en el cargo que supuestamente dirigirá un galista como Sánchez Kobashi, quien estará más ocupado en recaudar y auditar, lo suyo.

La mayor parte del gabinete está integrado por morenovallistas. La columna vertebral de la gobernabilidad y seguridad.

El propio góber es morenovallista. El líder del Congreso, un domesticado Jorge Aguilar Chedraui, entendió a punta de periodicazos.

El PAN en manos de su esposa.

El PRI con su amigo Enrique Ochoa, quien no lo toca ni con el pétalo de una rosa.

El PRD, infiltrado. El Panal, PT, Movimiento Ciudadano y, claro, Compromiso por Puebla con burócratas dispuestos a obedecerlo.

El Poder Judicial, bajo su esfera, al igual que la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información y otros organismos empresariales subsidiados.

La Fiscalía y ahora extendió la privatización del agua en todo el estado. La caja chica del Maximato.

La BUAP está bajo control con un patético rector (Alfonso Esparza) que para lo que le sirve al grupo es para recolectar y entregar el portafolio con dinero.

La Auditoría del Estado con el corrupto David Villanueva, de brazo ejecutor para castigar alcaldes.

Por si fuera poco, contrató a un auditor externo para cuidarse las espaldas en caso de que pretendan iniciar un proceso similar a otros ex mandatarios, algunos prófugos, otros ya en la cárcel.

Blindado, además, con guaruras y personal de apoyo pagado por el erario.

Los medios están lo suficientemente comprometidos para no romper acuerdos.

Tierra, dinero, poder e impunidad, los ingredientes perfectos del Maximato que a partir de mañana arranca formalmente en Puebla.

Deja un comentario