Lo están dejando morir solo, nadie se pronuncia a tal abuso de autoridad.

Miguel Ángel Carrillo

Así luce un letrero al costado derecho de la puerta de lo que una vez fuera el emblemático motel El Sumidero, mismo que se ubica en la salida oriente de Tuxtla, rumbo a Chiapa de Corzo.

El hotel, ya a más de un año de haber sido clausurado en un rápido “operativo” de la policía, dijo la Procuraduría haber encontrado mariguana y que al parecer, su dueño, fue sindicato como un narcotraficante.

La droga, o sea el cuerpo del delito allí lo exhibieron los policías pero que hubieran comprobado que el centro de operaciones era el hotel o que el dueño era o es un narco, jamás lo pudo comprobar.

Mientras son peras o melones, la procuraduría, al parecer cumpliendo mezquinos intereses de personas sin escrúpulos que se aprovechan del poder que poseen para satisfacer caprichos, no solamente clausuró ese hotel sino otro más que se localiza sobre el libramiento norte de nombre “Alamos”, propiedad del mismo dueño.

En Chiapas, para casi nadie es un secreto saber en qué hoteles y tienditas se comercia con drogas, también saben quienes la distribuyen en el exterior e interior de las escuelas; que empresas transportistas la trasladan hacia la ciudad de México y hasta que empresas educativas lavan dinero y nada les pasa, o sea, allí no está ni estará la mirada tendenciosa de la Procuraduría.

Seguramente, estos inmuebles hoteleros terminarán destruyéndose solos por la falta de mantenimiento y la ruina de su dueño es vista con total indiferencia de los empresarios chiapanecos, principalmente los hoteleros quienes voltearon la mirada hacia otro lado al ver que su compañero se hundía paulatinamente; no oyeron los gritos de auxilio, seguramente los intereses son muchos como para no tenderle la mano a su compañeros empresario en desgracia.

Ambos inmuebles clausurados y asegurados desde mayo del 2015, se desconoce el proceso, por lo pronto, dejó sin trabajo a más de 20 personas.

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