La propaganda gubernamental en contra del movimiento magisterial

No salió hablar el día en que el centro de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez se convirtió en un campo de batalla porque los policías replegaron a los maestros y maestras. Los propios vecinos y vecinas de la zona tuvieron que intervenir porque estaban saliendo afectados con el gas lacrimógeno, fue la sociedad civil quien salió ese día a dialogar con los policías y a pedir que se retiraran.

Tampoco salió hablar cuando el presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado, Eduardo Ramírez Aguilar y el líder de la bancada del PVEM, Carlos Penagos fueron secuestrados en el centro de San Cristóbal de las Casas por las y los habitantes de Chenalhó.

Ese día el gobernador del estado, Manuel Velasco Coello no salió hablar. Nadie sabía dónde estaba y qué estaba haciendo.

Cuando decidió mostrarse fue este jueves 02 de Junio para ofrecer una declaración a unos cuantos medios de comunicación. Se ha negado de manera reiterada a sostener una entrevista con periodistas que han criticado sus acciones de gobierno. En estos cuatros años de gobierno el gobernador no ha aceptado tener una entrevista con cuestionamientos de fondo sobre la situación de Chiapas.

En la declaración se limitó a leer el comunicado que tenía preparado. Lo leyó de manera autómata, como alguien que es entrenado para hacerlo, pero realiza el papel de mala gana no por una cuestión de estar o no de acuerdo, sino porque no le interesa.

Es obvio que el gobernador y sus asesores querían aprovechar el momento de que existía una condena hacía integrantes de la Organización Proletaria Independiente Emiliano Zapata (OPIEZ) quienes raparon a seis directivos del magisterio en el municipio de Comitán.

Dijo que se les castigaría, que condenaba los actos, que su gobierno no iba a permitir este tipo de acciones y que ya había sido detenido el líder de esa organización, Santiago López Calvo.

Lo que le faltó decir al gobernador es que Santiago López Calvo ya había sido detenido en el 2012 por haber encabezado una protesta en el que se quemó el módulo del gobierno exprés y parte de las instalaciones de la policía municipal. La periodista Ada Iveth Morales Lara fue agredida. Y con todos esos antecedentes el líder de la OPIEZ fue liberado por el propio gobierno de Manuel Velasco.

Apenas en el 2015 esa agrupación operaba a favor del PVEM en Comitán lo cual ha documentado el periodista Fredy Martin para diferentes medios.

Muchos medios nacionales, sobre todo las principales televisoras nacionales –las mismas con las que el gobernador prefirió hablar-, han pasado y repasado las imágenes de las personas de la OPIEZ rapando a los maestros y maestras. Les falta decir que dos de quienes fueron agredidos se han manifestado en contra de la reforma educativa y ellos mismos han dicho que no había maestros del movimiento cuando fueron agredidos.

Hay una clara propaganda a nivel nacional y estatal en algunos medios en contra del movimiento magisterial ya sea por cuenta propia o instrucciones.

Pero, para que una propaganda funcione no sólo se debe de repetir hasta el cansancio también se debe de tener la credibilidad, y en este caso ni los medios que lo emiten ni el gobierno la tienen y ahí es donde se equivocan en la estrategia.

Nota al pie:

El presidente municipal Fernando Castellanos Cal y Mayor se había mantenido al margen de todos los conflictos de Chiapas.

Tal vez sus posibilidades de aspirar a algo en el 2018 se duplicaron después del secuestro de Eduardo Ramírez Aguilar. ¿Quién ve ahora a ERA como un candidato posible para algo en los próximo años después de cómo se burlaron de él y su cargo en Cnenalhó?

No es un secreto que dentro del círculo cercano del gobernador son ellos los que compiten o competían por lograr suceder a Manuel Velasco, aunque esa posibilidad cada vez se ve más, pero mucho más alejada. En estos momentos difícilmente alguien relacionado con el gobierno del estado se ve con buenos ojos.

El comunicado que salió ayer por parte del gobierno municipal de Tuxtla  condena “los hechos vándalicos del magisterio”.

Habla en nombre de la ciudadanía, cuando su elección ha sido la más cuestionada en la historia. Repite el discurso incendiario en contra del movimiento magisterial y deja en evidencia que si como presidente municipal no puede medir el ambiente social que hay mucho menos lo hará teniendo un cargo más importante. Que si desde la alcaldía de Tuxtla no es capaz de abonar a la resolución positiva de un conflicto, al menos no haciendo declaraciones o acciones provocadoras, pues menos lo hará desde otro puesto. Sus ganas de salir a cuadro siempre juegan en su contra.

Por Sandra de los Santos

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