LA INGOBERNABILIDAD, EL INFIERNO Y DOLOROSOS GOLPES BAJOS CONTRA MANUEL VELASCO, TIENEN NOMBRE

 

• A Manuel Velasco se le cae encima el mundo utópico con el que siempre soñó.
• El estado de derecho quedó hecho añicos, sus detractores serán sus verdugos después del 2018.

MIGUEL ANGEL CARRILLO BARRIOS/ALP/MÉX.- Tuxtla Gutiérrez, Chis.- Desde hace unos cuatro meses, el gobierno de Manuel Velasco Coello, sufre una de las peores y escandalosas debacles, pero uno de los alarmantes temas es la carencia de dinero líquido y las casi nulas posibilidades que el gobierno federal lo pueda hacer fuerte para no sufrir una de las más vergonzosas caídas de un sistema de gobierno estatal que se desgaja y desmorona a la vista impávida de todos los chiapanecos y de la comunidad internacional.
Las manifestaciones, algunas violentas, han pretendido ser opacadas por la fuerza policíaca pero pareciera que todo es contraproducente, pues la reacción es como echarle agua a un incendio producido por gasolina o alcohol. Pareciera que las reformas peñanietistas fueron el combustible idóneo para acelerar la debacle del estado de derecho en Chiapas; son miles de agentes policíacos que han sido despedidos con la famosa prueba policía única que arrojó lo de la prueba “Control y Confianza”.
Las más violentas y mega manifestaciones han sido por parte del magisterio debido a que se niegan a ser evaluados por que al admitir serlo, en automático están renunciando a su plaza base y pasan a ser trabajadores de contratos determinados; las manifestaciones repercuten dentro de la entidad chiapaneca con bloqueos, un muerto, saqueos, lesionados, encarcelados y todo un enfado manifiesto de ciudadanos que han llegado al hartazgo y que su gobernador sólo se constriñe en decir que “es un problema federal fuera de su incumbencia”.
Las presidencias municipales, donde mucho se habló de la equidad y género, y que inicialmente quedó una mujer como alcaldesa, son ya 5 las que han renunciado y no tanto porque no puedan gobernar sino porque el mismo PVEM, en su afán de hacerse de votos para poder obtener mayoría de sufragios, optó por usar el nombre del gobernador verde y ofrecerle a la población una inmensa cantidad de beneficios que van desde becas escolares, carreteras y muchas más, de las cuales no se ha cumplido una sola y eso ha provocado que los que votaron por el PVEM, hoy estén derrocando sus autoridades verdes.
Los casos patéticos de estos movimientos sangrientos son Oxchuc, donde los derechos humanos de niños y ancianos fueron y siguen siendo letra muerta al arrojar agentes policíacos bombas de gases desde los helicópteros y la misma situación violenta ha ocurrido en Frontera Comalapa, Ixtapa, Tenejapa, Chenalhó, donde la policía se ha dado lujo encarcelando, golpeando, deteniendo a ciudadanos que en la mayoría de las veces son confundidos manifestantes, como el caso de Tuxtla Gutiérrez el pasado 26 de este mes.
Pero el caso se torna todavía más grave: CHIAPAS SIN DINERO. En casi todas las instituciones del gobierno del Estado, peligra el salario de casi todos los trabajadores sindicalizados y de base de todas las Secretarías, muchas dependencias han sido tomadas para presionar el gobierno del Estado pague cuanto antes adeudos que datan de dos años atrás, sin contar con una mega deuda interna que el gobierno de Manuel Velasco tiene con prestadores de servicios y proveedores.
Es en Chiapas donde una obra, por muy pequeña que sea, como sería la reparación de una calle de 100 metros de largo por cuatro de ancho, tienen que dilatar más de un año para que sean terminadas debido a que a los constructores, que por cierto ni chiapanecos son, no se les paga, lo que obliga que el descontento social sea cada vez más grande.
El problema de todo ese embrollo tiene nombres, a Manuel Velasco, desde su mismo gobierno le están propinando dolorosas zancadillas y quizá el mandatario, por su inexperiencia política, su corta edad, su poca inteligencia de rodearse de grupos de expertos de la sociedad civil, por estar peligrosamente manejado y orientado, pagará su factura: su cargo.
Manuel Velasco Coello, quizá no es un hombre enfermo de poder sino un joven inexperimentado que se niega a escuchar otras voces que le anuncian su debacle a ritmo acelerado e irreversible y digo se niega porque dentro de esa familia existen personas que han ocupado altos cargos en administraciones federales y estatales.
Es necesario que el gobernador Velasco entienda que todo el caos en que Chiapas se encuentra no es tanto su inexperiencia, su juventud, su testarudez para dejarse asesorar, su renuncia a escuchar otras voces sino sus palabras que lo han conllevado a dar pelos y señales de su futuro sucesor que le pueda cubrir el saqueo de Chiapas, ni tanto por él sino por sus mismos detractores, quienes serán sus verdugos después del 2018.

Deja un comentario