La escandalosa corrupción de Banchiapas (En la Mira / Héctor Estrada)

Asignaciones irregulares en los programas de financiamiento, desvío de recursos e inserción de numerosos familiares y amigos dentro de la nómina son algunas de las serias acusaciones que podrían ser auditadas e investigadas al interior de Banchiapas, como resultado de la turbia gestión de su última titular, Araceli López Trejo.

Aunque el destino de dicha dependencia aún no ha sido aclarado por la Secretaría de Hacienda, los señalamientos sobre esta institución gubernamental comienzan a cobrar seriedad y preocupación con el paso de los días, desde que se anunciara su supuesta desaparición mediante la liquidación de gran parte de su personal.

Y es que, aunque la dependencia comenzó a tener evidentes problemas con el ingreso de la nueva administración estatal, la llegada de López Trejo en 2014 terminó por convertir a Banchiapas en una agencia de colocación laboral y financiamiento exprés para funcionarios, amigos y familiares cercanos a la Directora General.

Durante los últimos años Araceli no ha tenido empacho en gritar a los cuatro vientos la inmunidad gubernamental que ostenta, según sus propios dichos, gracias a la cercana amistad con el Secretario Técnico del Gobierno de Chiapas, Roberto Rubio. Situación que ha utilizado públicamente para amedrentar al personal y uno que otro medio de comunicación que se ha atrevido a denunciarla.

No es para menos. De acuerdo a información filtrada desde el interior de la propia “dependencia moribunda”, la Directora de Banchiapas habría beneficiado con proyectos a fondo perdido de hasta 50 mil o 100 mil pesos a familiares, funcionarios municipales del gobierno verde y asesores del propio gabinete estatal. Además de mantener con jugosos sueldos en la nómina a su sobrino Bernal Méndez Trejo y su primo Mateo Trejo, entre otros.

A lo anterior se le suman las jugosas comisiones que hasta el mes de diciembre de 2016 Araceli López Trejo y sus asistentes personales se autorizaron para las supuestas “verificaciones de módulos”. Hasta cuatro mil pesos por verificar un solo módulo al interior del estado de Chiapas. Sin duda un exceso, tomando en cuenta la grave crisis presupuestal que enfrentaba la dependencia desde hace tres años.

Además de la asignación de vehículos oficiales a su esposo, hija y sobrina, sin que ninguno de estos trabajara en la dependencia. Pero no es la primera vez que López Treo se ve inmiscuida en señalamientos y acusaciones graves durante su paso por la dependencia. Ahí está el caso de la “Asociación Solidaria de Productores del Triunfo” que a mediados de 2014 denunció penalmente un fraude por más de 100 mil pesos en el que Banchiapas se vio involucrado.

No es casualidad que la directora general haya negociado su permanencia y la de sus allegados dentro de la nómina estatal, pese al supuesto procesos de liquidación en la dependencia. Dentro de las casi 50 personas que hasta hoy siguen cobrando en dicha institución gubernamental se encuentran justamente sus cómplices y amigos, con sus sueldos intactos. Todo a costa del sacrificio de decenas de empleados que verdaderamente desquitaban el salario.

Lo que no había anticipado Araceli López Trejo es el proceso de auditoría que ya se cocina en su contra. Un procedimiento que se asume urgente y será un acierto para las autoridades auditoras del estado de Chiapas a fin de aclarar la situación en esa dependencia y fincar las responsabilidades que sean necesarias dentro del cochinero en el que convirtió López Trejo una dependencia que tanto bien hubiese hecho a miles de comerciantes si la corrupción no hubiera reinado al interior.

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