La ciudad fronteriza de Manuel Velasco: corrupción, muerte, asaltos, explotación y secuestros

Por: Emma Martínez

(19 de febrero, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).-En Chiapas pasan cosas terribles. Hice bien al irme. Probablemente escapé de las tragedias. Crecí aquí y volví, sólo para que me hicieran daño en formas que nunca podré superar. He vivido aquí tanto como he sobrevivido. En el estado, Velasco Coello, con su desinterés y su nulo liderazgo le da ánimo a la delincuencia, les hace saber que este sitio es tierra de nadie.  Flor, víctima de robo.

A inicios de 2014 el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, visitó la ciudad fronteriza de Tapachula, para inaugurar la instalación de cámaras de seguridad, establecidas en puntos estratégicos de mayor incidencia delictiva y aseguró que “el municipio contará con 106 equipos, reflejando así un avance del 80% en materia de protección y seguridad para los tapachultecos”.

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En aquella ocasión Velasco Coello destacó: “en lo que va de mi administración, la frontera sur, ha sido una de las prioridades de mi gobierno, implementando estrategias contundentes de seguridad, por lo cual se destinó un total de mil 400 millones de pesos para dotar a los municipios con 490 patrullas.”

Mientras Velasco daba el discurso inaugural, a unas cuadras del lugar, Araceli de 58 años fue asaltada, aunque no opuso resistencia, fue golpeada y gravemente lastimada, su hija Miriam, de 17 años, fue raptada por sus agresores, quienes la subieron en un taxi y le advirtieron a Araceli que la adolescente sería vendida a un tratante de blancas, jamás la volvió a ver.

La inversión de 18 millones de pesos provenientes del estado y la federación en la instalación del Centro Estatal de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C4) en Tapachula, “ha sido un contundente fracaso. Asaltos, secuestros y homicidios, como el de Juan Román Sánchez Montiel, el 24 de marzo del 2014, a las 10:45 de la mañana, se aseguró que fue captado por la policía, pero las autoridades dijeron que el video no daba muchas pistas de los culpables, pero que mejor no se moviera más al caso, que porque podrían haber represalias, nadie haga algo al respecto. Al parecer, para lo único que sirven las cámaras es para entretener el morbo a las autoridades”. Familiar de la víctima.
Natalia Fuentes, investigadora social, comenta “desde hace 3 años la frontera sur se convirtió en una pálida sombra, de lo que alguna vez la capital económica del estado. Hoy los tapachultecos navegan en una extensión socio-cultural guatemalteca, en donde las historias de corrupción, muerte, asaltos explotación y poder, son un termómetro de la realidad de una aciaga frontera. La millonaria inversión en materia de seguridad para la frontera sur, no refleja los resultados que esperaba la ciudadanía, Tapachula, enfrenta una calificación social de las más bajas en la historia, de la también llamada Perla del Soconusco”.

Al mismo tiempo afirma “el índice de criminalidad en Tapachula aumentó en un 40% en el período 2012-2014, según cifras del propio ayuntamiento, a pesar de la tecnología aplicada. El clima de inseguridad ha generado el retiro masivo de inversiones y el cierre de decenas de empresas, cuyo daño principal es la inestabilidad económica y el colateral, el creciente desempleo”, comenta Fuentes.

En su segundo informe de gobierno, Velasco Coello dio a conocer (por medio de volantes, anuncios en radio y televisión, prensa escrita, espectaculares y comunicados) que había destinado una inversión de más de 32 millones de pesos, en la remodelación y equipamiento del Centro de Mando de la Policía Fuerza Ciudadana, como parte de sus compromisos “para seguir fortaleciendo las instalaciones del estado”.

Aseguró que “el nuevo centro está equipado con tecnología de punta, el cual permitirá reforzar las labores de vigilancia para brindar mayor seguridad a las familias. Este centro de mando, se encargará de realizar investigaciones de manera profesional, así como los mil 700 agentes acreditados por la Policía Fuerza Ciudadana participarán en operaciones para prevenir e inhibir delitos cometidos en el estado”.

“La inseguridad en esta esquina del mundo se ha intensificado con el paso de los años, salir o no de casa, tener o no dinero, nunca han sido determinantes para ser asaltado o asesinado. He padecido 3 asaltos y hoy la extorsión por las bandas de Maras Salvatruchas, si no les pago 70 pesos diarios asaltarán mi negocio. Por aquí nunca hay una patrullas, las peticiones al presidente municipal y al gobernador jamás han sido escuchadas. En el 066 o no responden o lo hacen pero no envían a nadie”. Sofía víctima de extorsión.

Ciudad Hidalgo es una población de 50 mil habitantes, que no duerme ante el incesante rugir de cientos de tráileres que cruzan diariamente de lado a lado de la frontera con Guatemala. El río Suchiate es sólo un fantasma, un inútil símbolo de algo que termina y empieza, pero en realidad todo pasa, como la impunidad, que salta de lado a lado.

Las vías donde alguna vez pasó el ferrocarril segregan a la población en dos zonas. La norte es territorio de la Mara Salvatrucha 18 (M-18), compuesto principalmente por centroamericanos que dominaban áreas vitales como el parque central, el panteón y las colonias paralelas al río, el principal botín a controlar, por donde, aún hoy circulan desde mercancías de primera necesidad hasta armas, drogas e indocumentados. La Mara Salvatrucha 13 (MS-13) permanece en una parte del parque central de Ciudad Hidalgo. Con el tiempo, esta banda se sumergió en otro tipo de negocios ilegales, además de asaltar a los migrantes, se ocupan de la protección de civiles o establecimientos comerciales, a cambio de cuotas y mantienen nexos con el narcotráfico.

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Tanto en Ciudad Hidalgo, como en cualquier otro sitio tomado por dichas bandas de delincuentes, cruzar a territorio enemigo siempre ha sido una apuesta con la muerte. Siendo cada día más peligroso, ya que anteriormente las armas que utilizaban ambas células, eran las chimbas (armas de fuego hechizas que percuten cartuchos de escopeta calibre 12), las cuales fueron dejadas en el olvido, para utilizar AK-47 y pistolas automáticas, con las que los enfrentamientos con sus enemigos se vuelven radicalmente cruentos.

A finales de septiembre de 2014 Velasco Coello sostuvo una reunión con Manelich Castilla Craviotto, comisionado de la Gendarmería Nacional, en la que afirmó: “Chiapas es una de las entidades con mejores niveles de seguridad en el país. Su frontera es segura y cuenta con la capacidad para resolver problemas.”

A contraposición de esto, agentes de la Policía Municipal en Suchiate, explican que “la banda internacional M-18 nuevamente inició el reclutamiento de jóvenes en las colonias populares, mediante la inyección de la drogadicción, alcoholismo y la vagancia, que los van sumiendo en la violencia. Anteriormente los asesinatos cometidos por Maras, eran ajustes de cuentas entre ambos bandos, hoy asesinan a cualquier civil, principalmente si han decidido cobrarles una cuota y los pobladores no han aceptado, además de ello la disputa por el control del tráfico de drogas y mercancías, ha sido un detonante de asesinatos”.

Al mismo tiempo, un informe de la Procuraduría de Justicia del Estado (PJE) de Chiapas reconoció que “tanto en 2013 y 2014 la problemática de seguridad se ha mantenido en ‘un estado de gravedad’ en la frontera México-Guatemala, ya que una nueva ola de violencia se ha desatado tanto en Ciudad Hidalgo y Tapachula, así como en los poblados vecinos”.

A finales de 2013, el subsecretario de Atención a Migrantes del gobierno estatal, Sergio Aquino López, declaró que las bandas delictivas denominadas Mara Salvatrucha, tanto MS-13 y la M- 18 estaban “casi erradicadas” de Chiapas. En contraposición, el Fiscal Especial de Atención a Migrantes de la Procuraduría de Justicia de Chiapas, Alejandro Vila, afirmó a finales de 2014, “la frontera sur enfrenta un rebrote de células de la Mara Salvatrucha. Han comenzado a asentarse desde el año pasado en municipios de la frontera, Soconusco y costa de Chiapas. Los Maras intentan retomar el control que tuvo hace una década de la principal ruta migratoria para la extorsión, secuestro, violación, homicidio y asalto de indocumentados y sociedad civil”.

Tanto la M-18 como la MS-13, extendieron sus células, siendo los principales focos rojos Tapachula, Huixtla, Tonalá y Arriaga, franjas fronterizas que han sido zonas de operaciones del ferrocarril de la empresa Chiapas-Mayab.

Vila asegura que, “anteriormente los asesinatos cometidos por Maras, eran ajustes de cuentas entre ambos bandos, hoy asesinan a cualquier civil, principalmente si han decidido cobrarles una cuota y los pobladores no han aceptado, además de ello la disputa por el control del tráfico de drogas y mercancías, ha sido un detonante de asesinatos”.

En mayo de 2014 la PJE de Chiapas, reconoció la gravedad de la problemática de las Maras en la frontera México-Guatemala, ya que una nueva ola de violencia se ha desatado tanto en Ciudad Hidalgo y Tapachula, así como en los poblados vecinos.

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