GOMEZ ARANDA, SE DESCARGA DE LA POLÍTICA INTERNA EN CHIAPAS

 

• Los graves problemas sin solución en Chiapas, son responsabilidad del Secretario De Gobierno.
MIGUEL ANGEL CARRILLO BARRIOS. ALP/MÉX. Tuxtla Gutiérrez, Chis.- quizá una de las aberraciones del senador Zoe Roblero Aburto (la bruja bebé), es pretender responsabilizar a los subdelegados de gobierno en la entidad del caos en que Chiapas se está hundiendo. Los subdelegados de Gobierno, no son más que pobres diablos sin capacidad para nada, son emisarios solamente del Secretario Juan Carlos Gómez Aranda, sujeto que para esas cuestiones un colmillo largo y retorcido.
Constitucionalmente, es el Secretario de gobierno o gobernación el encargado de la política interna de la entidad, pero Gómez Aranda, como ya dije, buen cuidado ha tenido de no asomar las narices en ningún lugar. Algunas personas lo han calificado de “inepto” o bueno para nada, pero yo diría que dentro de todo, su inteligencia ha sobresalido, no para solucionar o enfrentar su responsabilidad sino para soslayarla de una forma bastante sagaz.
Juan Carlos, No es un improvisado en la política, tampoco desconocedor de la problemática que está incendiando el Estado; sabe el qué y el por qué, que no quiera servir como “bombero” político, sus razones tendrá, pero de que no sepa el origen de los incendios y el combustible que actualmente se le ha arrojado para incendiarlo, es falso. Creo que más bien está dejando que el incendio lo solucione quien lo empezó.
Quizá suene como inusual dejar que todo arda cuando podría incendiarse él mismo; pues un incendio político a estas alturas y en tierras verdes, serían de gran valía para un proyecto de tres colores. Estoy hablando de estrategias que son válidas si de conseguir los fines se trata aunque los medios son ortodoxos o poco aceptables.
Lo que sí vale recalcar es que en todo ese mundo de calamidades políticas, donde Chiapas está convertido en polvorín, los más afectados somos los chiapanecos de tener que vivir en una entidad donde ni los desastres naturales se nos reconocen, como lo es el estado de emergencia por cuestiones de sequias y la extinción de un hato ganadero que está siendo sacrificado y malvendido y que los productores tengan que “rascarse con sus propias uñas”.
Juan Carlos Gómez, como Secretario del Gobierno chiapaneco, voltea la cara hacia otros lados donde no hay penurias, donde está el otro Chiapas mágico, donde está el poder y sus deleites, donde están los privilegios que da el poder y donde la palabra inequidad y menos austeridad, no existe en su diccionario oficial.
Manuel Velasco, el gobernador de Chiapas, no es más que un sujeto que siente las pedradas sin saber quién las arroja; siente el dolor del fracaso y del látigo del pueblo que dice gobernar; cargan sobre sus hombros todos los errores y desatinos que son la factura del haberse acreditado triunfos inexistentes en alcaldías y diputaciones.
No hay alternativa y poco a poco, los clanes en el poder se irán descreditando y extinguiendo por el nulo trabajo de los sucesores de en otros tiempos gobernantes, como el mismísimo gobernador, quizá la dinastía Sabines, Roblero, Albores y todos aquellos que se acreditan el linaje de hijos de gobernantes.

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