El Nerón moderno que piensa incendiar Veracruz

El historiador Romano Seutonio dice que en el año 64 de nuestra era, el emperador Nerón envió a la ciudad a sus hombres, quienes haciéndose pasar por borrachos iniciaron el incendio que consumió cuatro de los catorce distritos que conformaban la ciudad de Roma; otros siete quedaron severamente dañados. El historiador refiere que Nerón observó el fuego desde su palacio en la colina Palatina al tiempo que cantaba y tocaba la lira.

Después de cinco días de incendio, al sexto las llamas cesaron, pero quedaba una preocupación, había que echarle la culpa a alguien y ese “alguien” fueron los cristianos, quienes según Tácito, Nerón “infringió las más exquisitas torturas”.

Otros dicen que no fue Nerón el que incendió Roma y que es un mito que se hubiera puesto a cantar con la lira mirando desde su palacio el incendio. Sin embargo en este caso el mito ganó a la historia.

En Veracruz existe una realidad semejante a ese mito romano. El gobernador Javier Duarte, como un Nerón moderno, una vez que ha contemplado las ruinas de su megalomanía, una vez que ha visto el peligro de verse en la cárcel, ha decidido incendiar Veracruz.

Javier Duarte planeó el incendio tan pronto perdiera las elecciones del 5 de junio de 2015. De inmediato hizo los trámites pertinentes para legar de manera generosa los dos helicópteros y unos terrenos, pertenecientes al estado, a su compinche Luis Ángel Bravo quien se siente inamovible en la Fiscalía. También ha preparado una serie de iniciativas con las que piensa blindarse para que la justicia no lo alcance.

En su calidad de gobernador electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, mediante una plana completa publicada en varios medios nacionales y estatales, hace un llamado al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, para que éste intervenga de manera urgente y detenga las atrocidades legislativas que Javier Duarte pretende implementar con el propósito de librarse del castigo que los veracruzanos exigen en su contra. Entre esas disposiciones legislativas que Duarte quiere imponer con la complicidad de los diputados locales está el nombramiento de un Fiscal Anticorrupción a “modo”; el nombramiento de tres magistrados inamovibles de una “Sala Especializada para combatir la Corrupción”, terna única propuesta por el propio gobernador en funciones.

En los siguientes puntos que enumera, el gobernador electo señala la pretensión de mantener al mismo contralor que le ha solapado todas sus raterías a Duarte, así como la negativa de entregar la Cuenta Pública, esto con el propósito de evitar que se elabore a tiempo el Plan Veracruzano de Desarrollo. Por si esto fuera poco, Javier Duarte pretende basificar a todos los empleados de gobierno, de subdirector para abajo, dejando una carga burocrática al nuevo gobernador imposible de soportar.

No cabe duda, ya lo decíamos en esta columna tiempo atrás, quien gobierna Veracruz es un Nerón moderno, que pretende incendiar Veracruz antes de dejar el poder. De hecho en este momento, como el Nerón romano, ya se encuentra cabildeando con sus asesores de cabecera para determinar a quién le va echar la culpa.

Javier Duarte ya tiene preparada la lira para que, desde la azotea de Casa Veracruz, pueda ver el incendio del estado al tiempo que toca la lira y entona el canto el “Iliou persis” (el Saqueo de Ilión), que fue el mismo que cantara Nerón, sólo que en este caso tendría que ser el “Saqueo de Veracruz”, con letra y autoría de él.

Por: Armando Ortiz / “Viernes contemporáneo”

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