El fraude perfecto

Por Saúl Monreal Ávila

Cual viles ladrones, los priistas entraron a Zacatecas y casi sin dejar huella hicieron lo que mejor saben hacer: robar en despoblado una elección. Así, sin más, los mapaches electorales intimidaron líderes, rellenaron urnas, reventaron casillas, compraron votos, condicionaron programas, alteraron actas e implementaron una despiadada guerra sucia contra sus contendientes. Todo bajo el permiso de la ley; de su ley.

Al igual que en las últimas elecciones locales y federales en Zacatecas, el corrupto PRI Gobierno hizo uso de sus más sucias prácticas para invertir inesperadamente los resultados de las encuestas, invalidar la voluntad popular y darle la vuelta a los resultados electorales. Miguel Alonso y compañía han perfeccionado la tranza, el moche, el desvío y el fraude electoral.

Por ello es que un gobierno sin respaldo social, fuertemente cuestionado y reiteradamente criticado, es el que nuestro estado tendrá, de hacerse legítimo el triunfo del candidato oficialista. El fraude perfecto se ha consumado en Zacatecas y a los ciudadanos no nos queda más que exigir se transparente la elección que por cierto, ha sido una de las más sucias de la historia en nuestro estado.

Aunque se anticipaba un intento de atraco, desde que el mismo Instituto Nacional Electoral pretendió (como una medida excesiva) quitar el registro a David Monreal Ávila, los zacatecanos no imaginaron la excesiva y vulgar ambición que Alonso y Tello podrían tener en su participación en el proceso electoral. La sociedad les pasará factura.

Al día de hoy, concluida la elección, se respira en las calles de Zacatecas un gélido aire de indignación y un gravísimo agravio. Zacatecas está despedazado; así pues, no será una tarea fácil llamar a la reconciliación social y volver a confiar en las instituciones. Es tanta la ofensa, que la estabilidad social en nuestro estado pende de un hilo.

Por ello, desde nuestra trinchera lucharemos hasta la última instancia para defender el triunfo de David Monreal, ya que no podemos permitir que la ambición, la corrupción y el abandono se vuelvan a apoderar de las arcas de nuestro estado. Temen los poderosos al movimiento progresista que dio una sorpresa nacional al poner en riesgo las gubernaturas que el PRI declaraba anticipadamente ganadas.

No por nada, la máxima priista es que la única forma de ganar una elección es con poder y con dinero. Al tiempo.

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