Desilusión en la audiencia:

Carlos Diaz Saldaña

En Chiapas históricamente se ha vivido un proceso democrático pobre, en el último gobierno del PRI, de Roberto Albores Guillen se vivieron excesos de poder y en efecto hubo una democracia con muchas limitaciones, pero había una oposición. En el Congreso Local existían fracciones minoritarias del PAN y del PRD, que su tamaño les impedía ganar votaciones, pero había debate y en algunos casos se obligaba a la fracción mayoritaria a establecer una negociación con los grupos parlamentarios.

Con Juan Sabines, se vivió un proceso extremo de degradación política, en virtud de que él no se conformó con subordinar los partidos políticos a su gobierno, sino que les impuso dirigencia y él decidió los candidatos de los puestos de elección popular en los partidos. Las elecciones se convirtieron en una simulación, en donde el gobernador jugaba con la voluntad popular.

Con la llegada de Manuel Velasco Coello al gobierno estatal, las expectativas eran muy amplias, pues no existía una oposición que alterara el orden y la gobernabilidad de su gobierno y por su juventud se percibían nuevos aires. Las circunstancias para que éste fuera el mejor gobierno de las últimas décadas estaban dadas, pero el gobernador mantuvo su ritmo de campaña política perdiendo de vista de que ya era gobierno y que los compromisos y las responsabilidades ya eran otras.

Hoy día, de manera permanente se continúan con dos estrategias, hacer visible el color verde como imagen corporativa del gobierno y realizar eventos masivos para mantener viva la presencia del gobernante en los grupos de población con mayores necesidades sociales y que desafortunadamente ya perdieron una visión de futuro dotándolos de un conjunto de derechos sociales y educativos de mala calidad y con muchas deficiencias, para mantenerlos en la ignorancia y marginación para poder comprar su voto en las elecciones.

Estos aspectos están generando el rechazo de grupos de la población que manifiestan su malestar en las Redes Sociales, lo que viene gestando una protesta de indignación en un colectivo, que percibe que el camino de la democracia en Chiapas es incierto. Que nuevamente se enfrenta a una persistente degradación, y a pesar de su potencial y riqueza, la han convertido en una entidad de grandes carencias, producto de una larga sucesión de caciques. Ahora se perfilan los relevos generacionales educados en el poder, en espera de turno están Jaime Valls Esponda, Katina de la vega Grajales, Roberto Albores Gleason, Zoe Robledo Aburto, Luis Armando Melgar y William Ochoa Gallegos. El gran error de los chiapanecos es permitir que cada seis años, nuestros gobernantes vengan con fuereños, a gobernar nuestra entidad con pan y circo como si se tratara de una aldea de retrasados mentales o tarados por naturaleza.

Ahora si se terminó la fiesta, las protestas de campesinos, cañeros, maestros, indígenas, transportistas y normalistas, quienes han realizado bloqueos de carreteras, toma de edificios públicos y de presidencias municipales, piden como demanda principal la renuncia del gobernador Manuel Velasco Coello.
Se ve venir la caída del Peña Chiapaneco, el gobernante que desilusiono a la entidad más empobrecida del país, pero que ha gastado dineros públicos en imagen y publicidad creyendo posible alcanzar la candidatura presidencial de la alianza perversa PRI-PVEM. La telenovela llamada Chiapasionate está por finalizar a petición de la audiencia. Para construir un país diferente, se requiere una actitud diferente!

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