Demandan ante la PGR al Secretario Privado del gobernador de Chiapas

ALBERTO CARBOT

* LA IRRACIONAL CONDUCTA DE LUIS HUMBERTO MORALES PANIAGUA, SECRETARIO PRIVADO DEL GOBIERNO DE CHIAPAS

* EL TABAQUISMO, RESPONSABLE DE 60 MIL MUERTES AL AÑO EN MÉXICO

Ante la imposibilidad de hacerle llegar personalmente al gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, mis observaciones sobre el arbitrario comportamiento de Luis Humberto Morales Paniagua -uno de sus más cercanos colaboradores-, utilizaré este espacio periodístico para expresarle al jefe del Ejecutivo chiapaneco, mi absoluta inconformidad por la atípica conducta de su secretario privado, asumida para con el autor de esta columna.

Lic. Manuel Velasco Coello.

Gobernador Constitucional del estado de Chiapas.

P r e s e n t e.

Señor Gobernador:

El jueves 5 de mayo, a las 11:44 hrs., desde su número celular personal, su secretario privado, Luis Humberto Morales Paniagua, me llamó para advertirme con tono recriminatorio que ya había “leído” y estaba “enterado” de lo que yo había expuesto en “Café para todos”, el pasado 3 de mayo, en referencia al asunto de la compra de 13 departamentos de lujo en Miami, por parte de Sebastián Felipe Rodríguez Robles, adscrito hasta hace unos días, a la Secretaría de Hacienda estatal como “tesorero único”.

La investigación original había sido realizada por el portal de internet “enlapolitika.com”, el cual señaló también que horas después de solicitar información al respecto, incluso el nombre de Rodríguez Robles había desparecido del organigrama de las páginas de internet del gobierno chiapaneco.

Me referí también al comentario del portal, en el sentido de que “en Chiapas, persiste una pobreza económica que, durante siglos, ha lacerado a las comunidades étnicas, las cuales se ubican en los índices de desarrollo más bajos de México. En ámbitos como educación y alimentación Chiapas muestra signos comparables con los países africanos que sufren las peores condiciones humanas de marginación y atraso.

“No deja de sorprender que el estado de Chiapas con una economía precaria puede producir el enriquecimiento de personas capaces de adquirir inmuebles en un estado como Florida, que se caracteriza por alojar a grandes empresarios de Estados Unidos”, señaló el portal “enlapolitika.com”.

De mi parte consideré que de ser cierta la compra de los departamentos en Miami, ello daba a entender que algunos de sus colaboradores “no se andaban con minucias y le tiraban a lo grande” y que era precisa una explicación detallada de los hechos publicados en el portal, porque de no hacerlo, la sombra de la sospecha recaería sobre su gobierno, ya sea por omisión o por encubrimiento”.

No consideré que este comentario desencadenara los demonios personales de su cercano colaborador. De ahí mi sorpresa al recibir su llamada intimidante, como sé de buena fuente, acostumbra hacerlo con algunos periodistas y editores en Chiapas.

Y debo suponer que el señor Morales Paniagua lo hace a título personal, sin que usted esté enterado de ese tipo de procedimientos intimidatorios, lo que me extraña, ante la cordial relación personal que usted -por lo menos hasta hoy-, me había externado en público y en privado.

Lo comprobé incluso el pasado 19 de marzo de este mismo año, cuando tuve oportunidad de saludarlo de manera abierta y afable durante el Simulacro Estatal 2016 de Protección Civil, en Terán, y recordarle una charla que usted precisamente, de forma personal, había ordenado agendar a sus colaboradores desde hace varios meses.

Debo aclarar que -mientras usted se encaminaba al evento, luego de haberme saludado con ostensible afecto-, en esa ocasión su secretario privado quiso reprenderme de forma arbitraria y abusiva, por haberle llamado a usted “Manuel” –como lo hago desde hace más de 15 años de forma amistosa-, y no con el título de “licenciado Manuel Velasco Coello, gobernador de Chiapas”, como pretendió él que me dirigiera a usted a partir de ese instante.

En ese mismo escenario, a lo largo del evento, afronté el cobarde acoso de las mujeres policías, vestidas de civil, enviadas por Morales Paniagua, para hostigarme. No lo denuncié en ese momento, porque no lo creí prudente, pero lo percibí como un exceso.

Sin embargo, la inesperada e intimidante llamada telefónica del pasado 5 de mayo, realizada por su secretario privado sí me alteró, y la considero resultado de las tribulaciones de un personaje soberbio, inmaduro e irracional, a quien al parecer ha trastornado el contacto con las altas esferas del poder local.

Me gustaría creer, señor gobernador, que Morales Paniagua tiene la piel muy sensible, y por él mismo o a instancia de terceros, se arrogó la atribución de querer intimidarme por mis comentarios realizados el pasado 3 de mayo en este espacio periodístico. Además, me preocupa su obsesión por convertirse en el nuevo Torquemada chiapaneco, para condenar sumariamente a quienes discrepen o critiquen el ejercicio de su gobierno.

Deseo creer, licenciado Velasco Coello, que a espaldas suyas, él intentó demostrarme el supuesto peso que ocupa en su administración y el cual exhibe y asume, a grado tal, que ya se le ve con recelo y temor entre algunos de sus más cercanos colaboradores.

Señor gobernador:

Ante estos hechos, debo externarle públicamente, que por primera vez en más de 40 años de ejercicio profesional y labor docente en la materia -y varios galardones obtenidos por mi larga e impecable actividad periodística en México y el extranjero-, me siento intimidado.

De hecho, le informo que como medida de precaución y ante el supuesto poder y alcances de su colaborador, presenté este lunes una denuncia contra Luis Humberto Morales Paniagua, ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión de la Procuraduría General de la República.

Le reitero que no temo actitudes de esta naturaleza, porque nadie es invulnerable, pero lo hago para dejar sentado que responsabilizo a Morales Paniagua de cualquier atentado a mi integridad física, psíquica y moral así como a la de mis familiares, colaboradores y amigos.

Asimismo, ratifico públicamente que no transporto, trafico o consumo drogas de ningún tipo; no soy alcohólico, no tengo inclinaciones pederastas, no pertenezco a cofradías de ningún tipo, ni visito departamentos o domicilios donde inexplicablemente pudiese resultar una víctima colateral de extraños “asaltos” o “robos”, además que soy extremadamente cuidadoso al conducir un vehículo o transitar como peatón en Chiapas, la Ciudad de México o cualquier otra parte del país.

Le saludo, con afecto.

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