Cada vez más sofisticado, el ocultamiento de corruptelas

Alonso Urrutia
Periódico La Jornada
Viernes 20 de mayo de 2016, p. 12

Ante los avances alcanzados en materia de transparencia, rendición de cuentas y el combate a la corrupción en México, las prácticas fraudulentas se han sofisticado cada vez más, sostuvo la ex presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información (hoy Instituto Nacional), Jaqueline Peschard.

Enfatizó que esto ocurre no sólo en el país, sino en el mundo, la paradoja de tener mayor transparencia es que esto ha favorecido la evolución de las formas de ocultar corruptelas.

Coordinadora del libro Hacia el Sistema Nacional de Transparencia, editado por el Inai, Peschard señaló que en la reciente cumbre mundial anticorrupción, celebrada en Londres, la preocupación central radicó en cómo desmontar los estímulos en buena medida estructurales y burocráticos que existen para que haya corrupción y que encuentran fórmulas más complejas de expresión para evitar que sean detectadas.

En este contexto, consideró que la creación del Sistema Nacional de Transparencia y su vinculación al Sistema Nacional Anticorrupción representa un paso fundamental para que, a partir de mayor transparencia, se favorezca una mayor rendición de cuentas y, a gracias a ello, se alcance un más eficaz combate a la corrupción.

Entrevistada sobre el Sistema Nacional de Transparencia, Peschard aseguró que lamentablemente en México, en la medida en que se perfecciona la legislación para alcanzar una mayor transparencia en el ejercicio de recursos, en paralelo los sujetos obligados han sofisticado y modificado sus formas de evasión con el fin de entregar la información que es requerida. Es una paradoja que tiene la transparencia en México y en el mundo, porque es una forma de evadir al máximo la entrega de la información.

La única forma de revertir estas reticencias es pugnar por un mayor vínculo entre los instrumentos legales y las instancias que deben garantizar el derecho de acceso a la información, agregó. Esto implica avanzar en nuevas formas de fiscalización –con una mayor participación de la Auditoría Superior de la Federación, fortalecimiento de los órganos garantes– que permitan acotar los márgenes de evasión, tanto en la transparencia como en la rendición de cuentas, sostuvo.

Peschard dijo que estas son las bases para avanzar en la reducción de las prácticas de corrupción, cuyo eje requiere de transformaciones que permitan identificar claramente a los responsables a efecto de que no se castigue a funcionarios menores sobre responsabilidades que en realidad deben tener otros niveles jerárquicos.

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